La feminazi… ¿un absurdo o moda pasajera?

Las que están de moda, esas –mayormente desleídas-, las del feminismo radical e invasivo, las insultantes y egotas que no se acomodan con nada, las que embanderan cualquier cosa desde los gritos y las consignas a flor de piel, ellas, las que perdieron el camino de la femineidad en pos de una identidad hiper sobada y pasajera, en otras palabras… las cenizas del primer brasier que fue quemado…

Las feminazis no son más, que una de tantas tribus urbanas ávidas de identidad y de atención, y ojo, en esta redacción no estamos ni a favor ni en contra del feminismo radical –en realidad nos vale madres-, pero si nos gusta llamar a las cosas por su nombre y bueno, que esta moda pasajera, solo atina a reflejar el caos latente y resultante de un sobre poblado y mal educado gremio humano pero, ¿cómo identificarla para ahorrarse esos desatinados y enérgicos monólogos que tanto les gustan?

1.- Gustan de las deformidades lingüísticas que trompicadamente les brindan identidad: hacen referencia a profesiones y oficios de manera errática, como decir arquitectas, medicas o ingenieras, sin darse cuenta del absurdo cometido (leía en una nota al respecto que, de ser realmente coherentes, las del gremio de la axila peluda deberían decir también machistos, poetos, periodistos, homosexualos, etcétera)

2.- Son hipócritas y doble moralistas: se desgarran las vestiduras pidiendo igualdad pero a la hora de pagar las cuentas, exigen caballerosidad (es decir que el hombre, como objeto de su poco loable cruzada, sigue siendo el proveedor de sus tragazones y beberecuas), muestran las tetas escritas con consignas incendiarias y burlonas en contra del sistema pero cuidadito y les mires el escote por más de cinco segundos, porque se les ponen los pelos de punta.

3.- La incoherencia es su mejor amiga: para ellas todos los miembros del género masculino somos iguales (machistas, abusivos, gañanes, pedazos de carne), pero habría que verlas bajar la guardia cuando algún desafortunado galancete se les atraviesa entre ceja, entrepierna y oreja, entonces si, son unas blancas y cuasi virginales palomitas.

El-feminismo-busca-la-igualdad-entre-ambos-sexos4.- Son discriminativas: en realidad no buscan igualdad de género, sino venganza, el género opuesto es su enemigo (no me mal entiendas, sabemos del interminable historial de abusos físicos, laborales, políticos, sexuales, etcétera del que han sido víctimas, no lo aplaudimos, por el contrario, lo repudiamos) y se lo hacen saber al menor error (que no a la menor provocación)

5.- Viven a la defensiva: todos son culpables de sus broncas, se niegan a admitir que se han equivocado (antes muerta que taruga), no son capaces de recular un poco en pos de la verdad (mucho menos de la razón), basta cualquier mirada, cualquier comentario errático o mal formulado por parte del género opuesto (para ellas ‘en oposición’) para desplegar un ridículo, escandaloso, poco decoroso y ridículo ataque de género.

6.- Su palabra favorita es ‘macho’: sin importar el lenguaje, los códigos comunicativos, las costumbres o cualquier otro formulismo social, todo lo expresado por lo hombruno es propio del machismo, viven cegadas por sus propios preceptos (generalmente exagerados) y así lo harán saber a la menor provocación (lo peor de todo es que ni siquiera tienen bien definidos los parámetros de lo que atacan, sus reacciones, opiniones y alegatos, responden únicamente a su voluntariosa opinión)10354592-445950162210273-3964248922653461333-n_912x5647.- La disconformidad y la discordancia son sus mejores identificadores: si la miras la estás desnudando con los ojos (casi la estás violando cabrón, hijo de puta, macho de mierda), si no la miras la estás ignorando, si intentas ayudarla a cargar algo pesado o a abrir algo apretado la estas sobajando, ofendes sus capacidades y la estás (aunque no sea cierto) llamando débil, si no la ayudas eres un patán, un desgraciado sin escrúpulos.

8.- Aborrecen los piropos aunque salen a buscarlos: les encanta mostrar sus atributos (buenos, malos, deliciosos o mega pinches) pero aborrecen que estos, les sean reconocidos (ojo feminazis leedoras, no estamos diciendo que insultarlas sea bueno o consecuencia de sus libertades), la minifalda es su derecho pero no estamos permitidos a notarlos, los escotes son su mejor adorno pero nos resulta penadísimo abordar el tema, en otras palabras… para la feminazi, los caballeros debemos caminar cual ciegos por sus chichonas, piernonas, nalgonas y presumidas calles.

9.- La frustración es su mejor definición: simplemente no, no es posible que pretendan habitar este planeta y convivir en las distintas sociedades con semejante carga de frustración en sus corazones, las feminazis viven mal encaradas (entiéndase como ‘mal cogidas’) por todos los ‘peligros’ que les rodean y a la vez, tristes y desencajadas por el sin fin de beneficios y glorias que se les pierden o se les estancan por el camino.

femenprotestabentoafp01Y en fin, que el tema puede extenderse por kilómetros de páginas, ensayos y tratados, pero en esta redacción estamos ciertos a invitar a todos (ellas, ellos, nosotros, ustedes y demases) a ser más tolerantes, ni tú (querida, frágil y bella fémina) eres la mas precisa creación de la naturaleza, ni tú (querido, fuerte e instintivo mancebo) eres el dueño de todo lo que te rodea, recordemos pues y por favor, que todo comienza y parte desde el respeto ¿ok?

One Response to La feminazi… ¿un absurdo o moda pasajera?

  1. Lourdes dice:

    Desafortunadamente, como en todo, esto se ha llevado al otro extremo. Caray, de lo ùnico que se trataba desdendenantes era lograr que tuvièramos los mismos derechos a todo, todos. Pero como siempre, todito se desvirtuò en el camino.

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