¿Godínez u Oficinista?… ¡defínete!

¿Ser Godínez o no serlo?, ¡he ahí la cuestión!… nos guste o no el adjetivo, resulte este ser parte de una conspiración en contra de la clase oficinista por parte de los ninis, los independientes (que no indis) y los huevones profesionales, de que la clase existe, existe pero, ¿cuáles son los factores que diferencian al oficinista promedio del Godínez común?

Comencemos por definirlos:
Oficinista es aquél individuo que se desempeña laboralmente dentro de una oficina, entendiendo que esta (la oficina), es un lugar destinado, de manera exclusiva, al trabajo, en el cual, los empleados de una compañía o empresa, realizan diversas tareas, actividades y funciones, vinculadas todas estas, al funcionamiento satisfactorio de la empresa en cuestión.

Godínez es todo aquél oficinista, burócrata, empleado corporativo o empleado gubernamental (estos son los peores) que, además de cumplir con un horario fijo, utilizar uniforme o traje obligatorio, se distingue por su insultante holgazanería, por su basto conformismo y por siempre buscar el camino más fácil (sin mencionar su notoria incultura, su innegable elementalidad y sobre todo, su aberrante y desleído pasar por la vida sin el menor interés en sus congéneres y su propio entorno)

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¿Entonces ser Godínez es cuestión de actitud?, si, la respuesta es rotundamente afirmativa pero, ¿Qué los distingue?, veamos:

1.- Se sienten superiores a quienes les rodean (aunque sean sus iguales o sus superiores) y todas sus posesiones forman parte de un poco complejo proceso de obtención de ‘status’ (celulares caros pagados a demasiados meses sin intereses, trajes 3 x 1 que dan el gatazo de ser 3×2, relojes piratas mega llamativos, joyería de fantasía, etcétera) que, al encontrarse con sus iguales en el transporte público, pierde todo sustento.

2.- Forman parte del escalón más bajo dentro del organigrama de la empresa para la que se rentan y cualquier pequeña anomalía se convierte (en su reducida mente) en una gran tragedia.

3.- Portan su gafete de identificación corporativo como un estigma, como una mancha de la que quisieran deshacerse pero saben que si lo pierden, no podrán ingresar a tiempo a su centro de trabajo y eso repercutirá negativamente en su quincena.

4.- A la hora de la comida, son como animalitos, dejan todo sucio y desordenado.

5.- Sus charlas, aunque suelen ser demasiado superficiales, siempre incluyen anglicismos y rimbombancias porque esta, también es una manera de demostrar su falsa e inalcanzable superioridad.

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6.- Tienen una ortografía de la chingada (incluso al hablar)

7.- Al saberse inferiores, evitan saludar a quienes se encuentran por encima de ellos (excepto si es con alguno de sus múltiples superiores) en estacionamientos, comedores, elevadores, etcétera.

8.- Tratan al personal de limpieza y a cualquier individuo de servicio con la punta del pie (así descargan la ira y la envidia que los corroe a diario), pensando que son parte de su séquito particular de sirvientes.

9.- Viajan en manada (del corporativo a la tiendita, del corporativo a la parada del transporte público, de la oficina al comedor)

10.- Incansablemente manifiestan (por medio de memes absurdos y chistes extremadamente locales y tetos) su amor por los viernes, su odio por los lunes y su regocijo por la llegada de la quincena en sus redes sociales.

Por último… en esta redacción consideramos imperativo ampliar tu conocimiento para que seas menos Godínez que hace cinco minutos: La historia no miente, Godínez es un apellido proveniente de los Godos, un grupo germánico al que los romanos se referían como bárbaros, cuando los Godos invadieron España, su clan adoptó el sufijo ‘ez’ –perteneciente a-, que dio como resultado ‘Godínez’ que significa ‘hijo de Godín o de bárbaro’

Comida-Oficina

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