10 cosas que odio de la generación ‘Y’ (y de otros más viejos)

Pues hace un tiempo, con unos amigos contemporáneos, consideramos hacer un programa llamado los “Nuevos viejos” (ya está registrado), en donde pudiéramos quejarnos de las nuevas generaciones. No quiero desaprovechar el entusiasmo y por ello, les dejo… 10 cosas que odio de la generación Y (y otros más viejos).

Como siempre, son observaciones personales que hago en mi mundito.

1.- Todos creen que poseen un talento innato para las artes, por lo general se creen expertos y opinan de moda, cine, fotografía, literatura, música y cualquier otra manifestación que esté en boga, apoyados siempre en la experiencia de navegar en Face o Twitter.

2.- Se creen expertos en los otros ámbitos donde los sentidos son agasajados, es decir, se creen expertos en la cocina: en cada uno hay un sibarita, un somelier y un barista, ah, y ocupan estos términos de forma cotidiana, en general son “expertos” de fin de semana.

3.- Se creen expertos en todo tipo de diseño: interior, exterior, gráfico, publicitario. Y harían cualquier cosa para vivir de ello (igual con el arte) excepto estudiar, tomar cursos, o tener algún tipo de preparación. Se ofenden si se les critica su elección en ropa, muebles o decoración de interiores ya que les respalda su afición a Mad men.

4.- Se creen expertos en todo tipo de creencia, sexualidad y modo de vida. Por fortuna, les toca vivir una época más tolerante (de dientes hacia afuera), pero socialmente trivializan todas las luchas que lograron que así fueran. Por supuesto, opinan sin haber pasado por los costos reales de la vivencia y sin compromiso alguno.

5.- Tienen mil proyectos ambiciosos que van a cambiar al mundo de la literatura, la cocina, el cine, la fotografía, o el diseño… pero no concretan ninguno y, por supuesto, critican con muy mala leche a todos los que sí llevan a cabo sus propuestas. Por cierto, parecen creer que su crítica los hace ver más inteligentes.

6.- Tienen la maldita costumbre de poner sus opiniones de películas o series o libros de reciente aparición… uno puede decir “pues no los sigas o no los leas” sin embargo, a veces eso suele ser difícil cuando se hace una revisión general de notificaciones por el trabajo y, en medio de éstas, aparece el comentario… “ya vi la nueva de Anderson… meh”.

7.- Está mal criticar la facha de la gente, pero su facha es odiosa y hasta estúpida: gorro de lana, palestina o bufanda cuando hace calor (de hecho, con manga corta y con guantes), lentes sin tener la necesidad de usar lentes (personalmente uso lentes, y es ofensivo, es como ver a unos estúpidos jugando con muletas) y en algunas ocasiones, barba, pipa o un perro.

8.- La odiosa costumbre de poner su opinión con onomatopeyas: cosas como “mmmmh ¿de verdad es necesario que…?”, “ejem”, “umm”, en fin, otra variante es el uso de los lugares comunes para verse original como “el chiste se cuenta solo”, “¿neta?”, “voy a dejar esto por aquí y…”

9- Gustan de exhibir su “soy súper culto”: leen en lugares con público o publican alguna frase de Borges o Cortázar para que las vean sus contactos; escuchan música clásica o étnica en público o en reuniones familiares cuando no viene al caso, y harían cualquier cosa por la cultura mexicana, por ejemplo, largarse del país a la primera oportunidad.

10.- No se sienten asociados a ninguno de los nueve puntos descritos en este texto, porque sienten que hablamos de otras personas ajenas a ellos, es decir, de verdad se creen su propio choro… pero al final, la mayoría se casa, tiene hijos, regresa a la oficina, se trajean y viven una vidita normal. Como debe ser.

@continentalmink

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