El lector decapitado (Cuento)

woman-escaped-violent-boyfriend-thanks-to-facebook-messenger¿Las personas le llaman como si usted viviera en la luna? ¿Le dicen que tiene la cabeza en otro lado? ¡No se apure usted! ¡¡El remedio infalible lo tenemos aquí!!

Catarinas y escarabajos, escarabajos y catarinas, heme aquí, dándoles un consejo que mas bien es auto-consejo porque tanto ustedes como yo, no han de saber qué hacer cuando se tiene la cabeza en otro lado.

 Y fue por eso que consulté a mi vieja amiga lombriz, que si bien tiene mollera, nadie sabe donde está por su extraña anatomía y qué mejor que un insecto sin aparente cabeza para consultar estos asuntos.
“Mi estimada catarina; primero que nada, hay que reconocer la pérdida; no hay mejor medicina que estar de acuerdo con la cuestión, y una vez que se tenga resuelto este punto ya vamos por el buen camino rumbo a la cabeza olvidada” Comenzó a decir.

“Segundo, y mas importante, si usted es de los afortunados insectos que cuenta con alas, le vendrá bien usarlas para ir en busca del objeto extraviado. Lo recomendable es poner la mente en blanco y dejarse llevar por el viento, ya sabe usted cómo: aflojando el cuerpo y dejar que la brisa haga el resto.

Y si ud. no cuenta con un par de hermosas alas, ya sean moteadas como las de las catarinas o grandes y estampadas como las de las mariposas, no se preocupe usted, al contrario, ¡alegrese! porque entonces ya tiene dos trabajos, encontrar unas buenas alas y buscar la cabeza perdida.”

Y entonces quedé pensativa. “Y los pobres insectos y humanos que no tienen alas, ¿cómo las pueden conseguir?” Le pregunté a la sabia lombriz.

“Muy fácil catarina, abra un libro, el que sea, ¡cualquiera sirve! lea sus líneas, trasládese donde las letras lo lleven, y ¡ta-raaan! en automático aparecerán unas hermosas alas listas para usarse en lo que mejor le plazca.” Dijo la lombriz muerta de risa.

“Eso suena muy hermoso para conseguir alas amiga lombriz, pero no creo que baste para encontrar la cabeza que tenemos en otro lado…” Respondí con incredulidad, a lo que la lombriz muy sutil respondió:

“¡Ah! Si todo lo anterior no funciona, entonces haga el siguiente ejercicio, cierre los ojos y conserve la calma, respire hondo y profundo, mas hondo que profundo para que llegue a sentir su nariz, si la recuerda ¡enhorabuena! ¡¡Usted ha encontrado su cabeza!!

Asenet Ferrer

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