Yo maté a Mara Castilla… ¿tú no?… (carta abierta a todos los mexicanos)

Yo maté a Mara Castilla al igual que tú y que cada uno de los mexicanos y los políticos y los policías y los militares corruptos y desinteresados de México…

Muchas cosas se han dicho al respecto del asesinato de Mara Castilla, pero Todos sabemos que las versiones –porque hay más de una- oficiales, las no oficiales, las inventadas, las especulaciones y las triviales escupidas por botarates ignorantes son simplemente, parte de una verdad adornada por completo de mentiras.

Todos somos culpables del mal llamado feminicidio 83 –y digo mal llamado porque no es posible que ya bien instalados en pleno 2017, sigamos preocupándonos más por las cuestiones de género, que por las cuestiones propias de la humanidad-, porque pasamos más tiempo evadiendo la realidad y temiendo las consecuencias de actuar adecuada, colectiva e inteligentemente -es decir de unirnos, de alzar los puños y las voces, de hacer lo correcto- que terminamos por acostumbrarnos a vivir así, secuestrados, asaltados, violados, violentados, insultados, asesinados y temerosos… Temimos tantas veces decir Basta a una sola voz, que ahora nos conformamos con hacerlo desde una red social –hashtag basta, hashtag nomásfeminicidios, hashtag niunamás, hashtag vivasnosqueremos, hashtag renunciapeñanieto, hashtag mevalepito, hashtag etcétera-, porque a punta de pistola, de palabrotas y de amenazas, consiguieron convencernos de que calladitos nos vemos más bonitos, lograron convencernos de atrincherarnos a solas, de no hacer nada por defendernos, por defender cuanto queremos, cuanto admiramos, cuanto merecemos y cuanto amamos.

Yo maté a Mara y a Andrea y a Josefina y a Leticia y mataré a Lorena y a Pilar y a Mariana y a Dulce y a todas aquellas mujeres por las que no me he atrevido a gritar Basta… Pero tú también vas a matarlas y las has matado y no me importa que digas que no, que tu pusiste tu granito de área –que siempre lo pones-, que no es tu culpa –que nunca lo ha sido-, que el gobierno es el único responsable, que tú lo compartiste en feisbuc y en tuiter, que no te has cansado de teclearlo y que no es tu culpa que nadie te lea… que yo estoy hablando de más, porque ambos, porque todos… sabemos que es verdad.

Porque cuando se llamó a votaciones te valimos madres Todos (empezando por ti, por tu familia, por Nuestro bienestar) y decidiste no asistir, porque cuando se te llamó a manifestarte en contra de cada corruptela, de cada injusticia, de cada asesinato impune, de cada atisbo de inseguridad, decidiste que estabas muy ocupado para ser parte de un cambio de conciencia colectivo, porque cuando tuviste la oportunidad de decir algo, de unirte a los demás, de cambiarlo todo… decidiste quedarte callado, cerrar los ojos, encogerte de hombros y mirar hacia otro lado, porque cuando te invitaban a Leer, a Enterarte y a Opinar, decidiste que era mejor distraerte, emborracharte y celebrar… Porque nada de lo que sucede fuera de ti, de tu egoísmo, de tu ignorancia, de tu trabajo, de tu vida, puedes ni quieres considerarlo parte de ese Nosotros que en realidad somos, porque justo después de leer y compartir la nota del feminicidio 83, incluso después de dedicarle un par de renglones en tu muro, en tu timeline o en tu pizarrita, saliste a celebrar tu pobre 15 de Septiembre, tu independencia, tu mexicanidad… Por eso, precisamente por eso nosotros, Todos, matamos y seguiremos matando a cada Mara, a cada Andrea, a cada Sofía, Yunuen, Tania, Sandra, Liliana, Mujer y Persona y encharcando de sangre el piso entero de esta nación, porque nos faltan huevos para forjar un cambio.

Y si, sé muy bien lo que estás pensando y, tienes razón… a mí también me faltaron huevos, porque escribo estas líneas desde un sitio seguro, tranquilo y habitable donde mis preocupaciones no se comparan en nada a las tuyas, y cuando digo en nada, me refiero a que distamos años luz de preocuparnos por lo mismo.

Yo también fui 132, Paulette, los 43 de Ayotzinapa, los centenares de cadáveres enterrados en el campo militar número uno del 68, también fui Mireles y Marcos y al menos uno, de los siete mil cadáveres encontrados a lo largo del canal de Chalco, fui el cuerpo de mi amigo Mane, ultimado a balazos en la carretera México-Cuernavaca, fui el cuerpo de mi amigo Lalo flotando sin vida en alguna playa mexicana, extinguido convenientemente por algunos militantes del tricolor a quienes su lucha no les convenía, fui también cada una de las muertas de Juárez y otro tanto de todos cuantos han perdido la vida a manos de un sistema político y social, completamente corrompido y maniatado y ¿tú?, ¿tú quién carajos eres o fuiste o serás?

Pero en fin, a mí hace tiempo que se me cansó la lucha verdadera, que se me vencieron las palabras atinadas, que se me disolvió la marcha honesta, que se me marchitó la rola de protesta a voz cantante, que se me ablandó el periodicazo que nadie tiene tiempo de leer, que se me cansó el puño apuntando al cielo con verdadera esperanza y convicción, que se me envejeció la voz que nadie quiere escuchar, que me mataron a quienes verdaderamente hacían algo por ti y por mí, que me devolvieron a quien me habían secuestrado… pero, y ¿a ti?… ¿a ti que carajos te falta para abrir los ojos y entender que cada solución comienza por unirnos, hacernos uno y Luchar?

PS.- No he escrito nada en contra del tal peña nieto, del tal calderón, del tal fox, del tal obrador, de la vazquez mota, del godinez, del peritos, del cualesquiera achichincle del pueblo y toda esa bola de mantenidos por Nosotros que siendo culpables –completa y absolutamente culpables- de todo cuanto nos sucede y entristece y hunde y veja y ofende, nunca encontraron el valor de reconocer el mierdero en el que tragaban, en el que tragan sus familias y en el que siguen tragando, porque esta es una nota para ti… mexicana paisana y hermana, mexicano paisano y hermano.

Antonio Andrade
Septiembre 2017

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